El mes de enero termina con la festividad celta de Imbolc, que marca uno de los ocho puntos cardinales del año y ya trae aromas y visiones de la primavera por llegar. Aunque con un poco de retraso, te hago llegar mis deseos para un año lleno de prosperidad, amor y yoga.  He estado un poco desconectada (o muy conectada, depende de la perspectiva) y honrando mi intención para este año que me encantaría compartir contigo

Expansión: manifestando desde el silencio

 

El año pasado fue un año de estudios y mucha práctica interior; de conectar con distintas formas de entender y de poner en práctica las enseñanzas del yoga, las enseñanzas de la vida y, sobre todo, de re-conectar con el poder de lo femenino, que no es otro que manifestar desde dentro, desde el silencio, desde la oscuridad. La energía creativa del Universo (Shakti), la energía creativa de la Consciencia, surge desde el interior y se manifiesta como una onda expansiva que literalmente se materializa en nuestra vida.

Hay enseñanzas que conocemos a nivel intelectual durante mucho tiempo, pero que no tienen un efecto, hasta que un día hay un "click" y comienzas de verdad a vivir esas enseñanzas.  A lo largo de la vida experimentamos esos momentos de ¡Aha! en distintas ocasiones. Son nuestros despertares. Eso es en lo que consiste despertar. En entender, realmente, y encarnar a un nivel muy profundo ciertas enseñanzas, ciertos pensamientos, ciertas ideas sobre nosotros y el Universo, Se van revelando nuevas capas de nuestra consciencia. Una esas revelaciones ha sido para mí entender a un nuevo nivel el concepto de que todo lo que manifestamos surge de nuestro deseo, de nuestra intención, de nuestra mente. Pero no sólo eso, sino que tenemos que preocuparnos de "ser eso que deseamos" y no de "hacer que eso ocurra". Los yogis lo saben bien desde hace miles de años. A través de las prácticas yógicas se genera poder, "tapas", energía creativa que puede manifestar nuevos Universos. Universos que se manifiestan desde el silencio de nuestras prácticas, desde nuestras intenciones conscientes (y si, también las inconscientes, y por eso es tan importante el trabajo que hacemos como yogis, o de cualquier otra forma, de purificación de nuestros pensamientos limitados, de las ideas heredadas, de nuestros karmas,..).

Astrológicamente, las primeras semanas del año han sido un periodo muy catártico (probablemente lo has sentido o aún lo estás sintiendo). Para mí definitivamente lo ha sido. El proceso de evolución de la Consciencia se acelera. Las viejas (o no tan viejas) estructuras que no nos sirven necesitan reajustarse y sanarse, o desaparecer para siempre. Esto trae sufrimiento porque nunca es fácil transformarse. Pero no hacerlo trae más sufrimiento y enfermedad. Con la agitación de los cambios inesperados, mi yo limitado alimentaba la idea de que quizás estaba siendo pretenciosa y había errado radicalmente en mi intención. ¿Expansión? ¿Seguro? ¿Estoy invocando a Laksmi para que manifieste y aquí aparece Kali llevándoselo todo? Con un arco iris de sentimientos de dolor, de tristeza, de culpa, de rabia, de confusión, es fácil dejarse llevar por las ideas limitadas sobre uno mismo. Cuando las cosas se complican hay dos opciones: victimizarse o arremangarse y ponerse a trabajar. Después de un par de días de recrearme en la primera, y como desde mi naturaleza de yogini, elijo la segunda. Asana y meditación; mantras, muchos mantras; sanación;  flores de Bach; naturaleza (la mejor medicina para el alma); observar mis emociones y escribir en mi diario; leer textos inspiradores.... y a través de todas ellas, conectar con una visión más elevada de las situaciones. Desde esa perspectiva, siempre, todo es perfecto.

En sánscrito, spanda significa “pulsación”. En el mundo de lo Absoluto es la pulsación entre Shiva y Shakti, entre la Consciencia sin manifestar y su energía expansiva y manifestadora. En el mundo de lo relativo, en el que normalmente nos encontramos, todo pulsa alternándose periódicamente entre la expansión y la contracción. Una gran contracción siempre es el preludio de una gran expansión… como en un parto. Si mi intención es expandir, manifestar, necesito de una gran contracción que me lleve al centro, al silencio. Y el Universo me da esa oportunidad. En la práctica de asana hablamos de la Energía Muscular, hacia adentro, siempre anterior a la Energía Orgánica de expansión.

Y eso he estado haciendo. No es que no haya escrito por estar ausente, o por no tener tiempo, o por no tener nada que decir. He estado haciendo Energía Muscular, yendo al centro del Sol, escuchando el silencio, dibujando mis intenciones, creando nuevos Universos, Y disfrutando como nunca de las prácticas. Y ya siento la onda expansiva. En forma de nuevos proyectos, y nuevas perspectivas, y nuevas visiones de las cosas. Y mucha curiosidad por lo que la vida traerá este año. Todo desde el silencio… Como los brotes comienzan a asomarse en los árboles; como Imbolc va naciendo, poco a poco, desde la oscuridad del Solsticio.