Mucho tiempo sin compartir aquí mi mundo interior…. Me quedé en el capítulo 1 de “Follow your bliss”. Si. El año pasado aprendí mucho a través del dolor y como encontrar la serenidad y la felicidad también en los momentos más difíciles.  Cree la intención para éste de conectar cada día con ananda, con la esencia de dicha que es el palpitar del Universo, que es mi palpitar. Puede sonar un poco presuntuoso, pero al igual que cada texto filosófico del yoga siempre comienza con la enseñanza más elevada, ¿por qué no aspirar a una de las intenciones más elevadas de nuestras prácticas y de nuestra vida? Traer la felicidad más plena a mi vida. Disfrutar del placer de estar viva, de las sensaciones de mi cuerpo, de los lugares a los que me lleva mi mente, de las emociones que brotan de mi corazón. Experimentar felicidad, deleite, placer. No hablo de la felicidad efímera o del placer momentáneo. Hablo de esa felicidad que se siente como paz, como plenitud, como una enorme sonrisa interior. De los placeres que te llenan el alma y dejan huella para siempre.

Era mi propósito escribir sobre ello y debo disculparme (¿o no?) por haberme perdido entre viajes, experiencias, encuentros, que me han alejado un poco del ordenador y me han llevado más a mi ser.  El poder de la intención es incuestionable. Días después de escribir aquella entrada de blog sentí como muros internos se derribaban, viejos patrones se resquebrajaban, ideas preconcebidas se disolvían y mi vida cambiaba de un modo notable tanto en el interior como en el exterior.

Ahora puedo escribir, no sólo desde la intención sino desde su experiencia. He aprendido que hay que escuchar(se), sentir(se), percibir(se); refinar los sentidos para experimentar la naturaleza que nos rodea, pero también refinar la escucha interior para conectar con nuestra intuición. Que hay que disminuir el “ruido” que no nos deja escuchar el latido fundamental. Que a veces tienes que decir adiós a partes de tí mismo que son parte de ese ruido. Que cada momento de conexión con la dicha y el deleite llevan consigo una decisión de entrega, de apertura, de mayor vulnerabilidad.

Creo firmemente que todos los seres humanos podemos experimentar mucho más placer y deleite, mucha más felicidad; que esa felicidad es inherente a nuestra naturaleza. Pero a veces, hay que trabajar con dedicación, no para "crear felicidad" sino más bien para deshacernos de todo lo que no nos permite experimentarla. Para mí el yoga y la meditación son herramientas claves para limpiar, para soltar, para conectar. También lo es el mar, el surf, el amor, la comida sana y nutritiva, inspirarme con lecturas interesantes y elevadas,… ¿Cuáles son tus herramientas?

Ananda viene siempre acompañada de una experiencia profunda de conciencia. En sánscrito se llama Cit. Es mi práctica intentar ser más consciente y cuestionarme cada día si mis acciones están al servicio de mi deseo de experimentar la vida como ananda. Por eso con frecuencia me hago las siguientes preguntas.

¿Qué aspectos de mi vida, que quizá incluso hace un tiempo deseé y manifesté, ahora ya no contribuyen a mi experiencia de la vida como deleite?

¿Cuales puedo cambiar hoy mismo? ¿Estoy dispuesto a hacerlo?

¿Cuáles puedo cambiar a largo plazo? ¿Qué necesito hacer hoy para que comiencen a cambiar?

Toma las riendas de tu felicidad. Hazlo ya. Para que esperar más. Solamente el camino ya te sorprenderá.