"El Universo está lleno de cosas mágicas esperando a que tus sentidos se refinen para percibirlas"

Escuché esta frase de Douglas Brooks hace más de 15 años y mi visión del yoga cambió por completo. La Filosofía Tántrica me llevaba de vuelta a mi casa. A un lugar donde sentía ya había estado. A un mundo de enseñanzas donde ser un yogi no implica renunciar a los sentidos y al mundo que percibimos a través de ellos. Donde la disciplina de las prácticas (en eso esta tradición no se diferencia en absoluto de las otras), nos lleva a ser cada vez más capaces de experimentar el mundo: con más profundidad, con más deleite, con más intensidad.

He vuelto a escucharla esta semana en mi curso de estudios avanzados de Shaiva Tantra con Paul Muller-Ortega,  recordándome lo afortunada que soy de ser parte de un linaje de seres que ven el mundo como la encarnación de la inteligencia suprema que llamamos Shakti.

Cuando hablo de TRANSFORMACIÓN (para mí una de las claves de nuestra practica), me refiero a eso. A ir limando asperezas, limpiando capas, refinando capacidades para que nuestra percepción cambie, se agudize, se haga más y más sutil. Tan simple. Tan complejo. Como casi todo paradójico.

Cuando estudiaba y trabajaba en el Departamento de Ingeniería Medioambiental de la Universidad de Cincinnati, en Estados Unidos, comenzó a hablarse de ciertos productos tóxicos en el agua potable que podían suplantar a nuestras hormonas creando importantes problemas para la salud. Aunque el tema era nuevo, las sustancias no lo eran. Siempre habían estado ahí. Lo único que había cambiado era la capacidad de detección de los nuevos aparatos que permitían medir concentraciones mucho más bajas y por tanto detectar esos compuestos por primera vez. La invitación del Tantra es a refinar nuestra capacidad de detección. Las infinitas posibilidades que el Universo nos ofrece están SIEMPRE ahí. Pero sólo vamos a experimentar aquellas que nos permita nuestro nivel de conciencia y de refinamiento.

No sé tú, pero yo no me conformo con experimentar el Universo de la forma más superficial. Y es por eso que practico yoga, en las múltiples formas en que aparece. El objetivo de la práctica: refinar tus órganos sensoriales, refinar las capacidades de la mente, refinar los métodos de entendimiento. Convertirte en un ser humano más pleno, más refinado, más capaz de detectar la chispa de la consciencia que enciende cada experiencia, cada objeto, cada pensamiento, cada interacción. Y capaz de sentir cada vez con más claridad la esencia de amor que pulsa en cada momento.