Esta noche un colibrí me visitó en mis sueños trayendo con él mensajes  de comienzos auspiciosos. Es un comienzo esta mi primera entrada en my blog, donde  estarán mis contemplaciones y mis granitos de arena en la conversación del yoga y de la vida. En Marruecos al comenzar algo no puede faltar la bendición, asi que … Bismillah!!!

Encuentro gran inspiración en los textos sagrados y en las notas acumuladas durante los muchos años de estudio con increíbles maestros o durante mis viajes. Una joyita de mi querido Douglas Brooks reapareció de repente e inspiró mis palabras

“Si practicas la vulnerabilidad, el Universo te ofrece el regalo de la autenticidad”

La energía contenida en estas frase, su Matrika Shakti, es para mí como una flecha directa al corazón. Resonó con gran potencia la primera vez que las oí, y se sigue sintiendo importante en su verdad cada vez que la leo; una gran invitación a explorar quien soy y a crear un compromiso de vivir desde mi corazón y escribir siempre desde mi sincera experiencia.

A parte de la profunda resonancia, esta enseñanza se me hace muy interesante porque en cierto modo se opone a los consejos que recibimos con frecuencia. Nuestro mundo descansa en la zona cómoda de la uniformidad. El proceso que llamamos globalización ilustra esta idea a larga escala, pero lo mismo se puede decir a un nivel más personal. Hay papeles y modelos determinados en nuestras sociedades y, si encajas en alguno de estos moldes, aparentemente, tu vida es mucho más fácil. “Protégete”, “No te expongas”, “No te muestres como eres”, “Haz lo que todos hacen”. Estos son los consejos que clara o subliminalmente recibimos. El pero es que, para encajar en esos patrones establecidos, la mayoría de la veces tenemos que colocarnos una máscara. Y esto lleva consigo un precio: un sentimiento de confusión entre lo que somos en nuestra intimidad interior y el papel que decidimos o creemos que tenemos que representar. Yo creo que esa es una gran causa de sufrimiento e infelicidad en nuestras sociedades.

No puedo evitar usar el surf (desde la humildad de mi limitada experiencia) como una metáfora de la vida y del camino espiritual. Cuando estás en la playa, puedes elegir pasar el día en el lugar cómodo que es la orilla, tumbado en la arena o tomándote un té marroquí, o puedes remar hasta el lugar de vulnerabilidad en las olas (Hay algo más vulnerable que un ser humano en el medio del mar?) En cierto modo es una locura, pero sucede que cuando estás en el mar y sales de tu zona de comodidad tienes las experiencias más increíbles de poder, conexión, paz interior y alegría. Surfear me enfrenta continuamente con mis miedos y debilidades, pero cada día me muestra mi fuerza y me regala tantas sonrisas… Siento que algunos de mi más preciosos momentos de yoga han sido en el Océano cuando me he dado la oportunidad de explorar y vivir mi vulnerabilidad. Y lo mismo puedo decir de mi vida, fuera del agua.

Cuando te atreves a quitarte la máscara (o las muchas máscaras que has ido acumulando a lo largo de los años) para mostrarte con la cara lavada, te haces vulnerable simplemente por ser quien eres. Pero el regalo es que te deleitas en los sabores del corazón, no los sabores y colorantes artificiales, sino los de verdad, los verdaderos sabores y aromas de la vida, como los de un buen guiso hecho totalmente con ingredientes naturales. El yoga nos invita siempre a explorar nuestro interior. Una de las metáforas que comúnmente aparecen para esta aventura es la de adentrase en el bosque o la selva, otro lugar de gran vulnerabilidad para los humanos. Y desde ahí, a abrir plenamente nuestros sentidos, nuestra mente, nuestro corazón al misterio de la vida, para mostrar lo que somos: una forma encarnada de lo divino que escoge ser nosotros. El yogi encuentra su  protección, no en una coraza externa, sino en el desarrollo de una fuerza interior que viene de la más intima relación con nuestro Ser. Es a través del recuerdo constante de quien somos de verdad que podemos mostrarnos a nosotros mismos sin miedo. Es desde la fortaleza que se puede elegir hacerse vulnerable. Y esa zona de vulnerabilidad es un lugar dinámico, de práctica y aprendizaje, como lo es estar en medio de las olas. Ese lugar es donde ocurre el yoga.

Volviendo a las citas, hay una que me encanta de Appa (como cariñosamente llamaban al maestro de Douglas Brooks):

“Te has parado a pensar todo el esfuerzo que el Universo ha hecho para transformarse en ti?”

Es humano tener miedo de no encajar, de que no nos acepten, de que no nos quieran y es por eso que creamos nuestras máscaras de protección. Para ser como se supone que debemos ser. Pero si contemplas el hecho de que tu eres un ser único en este mundo, que lo Divino ha querido que tu seas, eso, precisamente tú… entonces, te esconderías? Privarías a todos de disfrutar de esa singularidad que eres tú? Es esa visión que me hace tomar y retomar la elección consciente de ser consecuente con lo que dice mi corazón, de hacerme vulnerable si es necesario, y así vivir con la libertad que da la autenticidad.

Ya es verano y mientras exponemos nuestro cuerpo más a la luz del Sol, quizá es un buen momento cual es el regalo de mi mismo que quiero ofrecer y compartir solamente por el hecho de ser más yo. Confía un poco más en un amigo, entrégate sin miedo cuando haces el amor, publica en Facebook un poema que te sale del alma, canta una canción en público, baila como si estuvieras sola, di lo que piensas, haz lo que sientes….

Cuando nos hacemos vulnerables quizá nos juzguen, quizá nos duela. Pero también es la única forma de ser amados de verdad, y de poder convivir con cualquier juicio o crítica.

Feliz Noche de San Juan!  Da un pasito hacia un lugar más vulnerable, echa tus máscaras al fuego de las hogueras, y disfruta de la brisa veraniega en tu rostro….

hoguera san juan