Cuando comenzó este año, y contemplaba cual sería mi dedicación y enfoque, tanto en el yoga como en mi vida, una palabra aparecía recurrente: respiración. Hice el propósito de dedicar este año a su estudio, su observación, su expansión; a permitir que mi práctica estuviera aún más profundamente guiada por esa danza de la Shakti que es el pulso constante entre la inhalación y la exhalación y los espacios entre ellas.

Decidida también a disminuir un poco el ritmo de mis viajes y viviendo en Marruecos, donde no es tan fácil seguir con el ritmo de estudio del yoga que he llevado durante los últimos 15 años, me apunté a algunos cursos on-line con maestros a los que casi sin conocer me guió mi intuición. Todos ellos me están ayudando a profundizar en mi relación con la respiración, ya sea a través del pranayama (puedes leer sobre el significado de este término abajo en Inspiración), del uso de la respiración en la terapia del yoga, de la anatomía y la observación de los cambios de forma que ocurren en el cuerpo con su movimiento, de la práctica de vinyasa flow o de las técnicas meditativas que aparecen en textos ancestrales que usan la respiración como instrumento para la expansión de la Consciencia. Mi agradecimiento a Sally Kempton, Leslie Kaminoff, Noah Mazé, Christina Sells y Gioconda Parker.

Open Sky

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Siempre hay una gran excitación, y casi hasta miedo, a como el Universo manifestará las enseñanzas  cuando le hago una pregunta. Mi curiosidad sobre la respiración me hacia temblar doblemente. Así que no se si decir que me sorprende o no, que este año ha comenzado marcado por la mala salud de mi padre. En vez de experimentar con la apnea debajo de las olas de Marruecos, he pasado noches enteras en un hospital pendiente de su respiración. Y despues de una drástica operación, hoy hace un mes que le veo conectado a un respirador automático. Durante este tiempo, he contenido mi respiración muchas veces al escuchar las noticias de los médicos. He sentido lo que es que te falte el aire y literalmente no poder respirar. He comprendido lo que una persona experimenta cuando tiene ansiedad. Nunca me lo había imaginado tan físico! Observo como mi respiración cambia muchas veces al día: al esperar las noticias del médico, al visitar a mi padre cada día deseando que abra los ojos y que me mire, cuando canto mantras sanadores, algunas noches en las que cuesta dormir. Incluso como mi respiración es diferente ahora cuando hago mi práctica. Paradójicamente, aunque también dedicada a la práctica de pranayama, algunos días simplemente he tenido que lidiar con los cambios que ocurren en mi respiración debido a la tensión, el desconcierto, y las fluctuaciones gigantes de todo el estado emocional de mi familia. Todo un gran recuerdo de como la respiración es prana, la respiración es vida. Una experiencia tangible de como se entrelazan el cuerpo energético (PRANAmaya kosha), con todo lo demás: con el cuerpo físico (anomaya kosha) y con el cuerpo mental y las emociones (manomaya kosha). De como la percepción de un momento concreto cambia cuando lo veo desde las preguntas infinitas de mi mente (manomayakosha) o en los momentos en que conecto con una visión más global (vijnanamaya kosha) y como eso afecta el ritmo y la calidad de mi respiración hasta hacerme, en momentos, conectar con un lugar de paz y tranquilidad (anandamayakosha).

Aun inmersa en esta experiencia es difícil sacar de ella todas sus lecciones y aprendizajes, que seguirán apareciendo como joyas relucientes. Pero en estos momentos lo que si puedo expresar con sinceridad y claridad es mi gratitud. Mi gratitud hacia las prácticas de todos estos años que me están ayudando, a mí y a mi familia, a navegar estas aguas turbulentas con una gran calma interna. Y mi gratitud a todos los que estáis ahí, algunos cerca y otros mandando vuestro apoyo en muchas formas diferentes. Vuestra energía se siente y se agradece. Vivimos en una burbuja de amor: nos arropa, nos da fuerza.

Pido disculpas por los emails no respondidos, por cualquier retraso. Intento atender lo más urgente y caminar día a día. No quiero poner la excusa de que no tengo energía. A veces es verdad. Otras es simplemente que siento este momento como tan importante, tan sublime, tan sagrado que me está llevando muy hacia adentro y tengo que respetarlo. Ahora, poco a poco, mientras este momento se expande en el tiempo vuelvo cada vez más a una relativa normalidad. Pero sobre todo estoy viviendo momento a momento,  paso a paso, sonrisa a sonrisa.