Soy mujer, hija de la Luna. Pulso con las mareas, bailo en el fluir de las emociones.

No me considero feminista, sino celebradora de lo femenino. De hecho, estoy profundamente comprometida con el despertar de lo femenino: desde el lugar más interior, con mi propósito de sanar lo femenino en mi ser y mi linaje y con las prácticas esotéricas de la Filosofía Tántrica que celebran los arquetipos y energías de la Diosa, hasta los círculos de mujeres que facilito cada luna Nueva.

También celebro lo masculino.

Lo femenino y lo masculino existen como una polaridad de la esencia de amor que es el Universo. No pueden existir el uno sin el otro. Son como la luz y la oscuridad; el sonido y el silencio; el Sol y la Luna. En las tradiciones orientales existe el símbolo del yin/yang en el que se ve además como uno se contiene en el otro.

La huelga de hoy, Día Internacional de la Mujer, me crea sentimientos encontrados. Por un lado me emociona ver que lo que llevo viviendo durante mucho tiempo en comunidades más reducidas salte a primera plana de las noticias y toque a tantas mujeres. Por otra parte, me asusta el hecho de que este proceso que vivimos desde nuestras entrañas sea utilizado por los partidos políticos y adulterado. Nuestras formas no deberían ser una réplica de lo que los hombres han hecho hasta ahora. Nuestro poder está en encontrar nuevos caminos: las formas de lo femenino. Para que nuestros cambios den lugar realmente una revolución. El camino de lo femenino es, sobre todo, un camino interior. Yo estoy convencida de que sin el trabajo interior nada puede cambiar.  Nada puede cambiar con una huelga y una manifestación hasta que tú y yo, y cada una de las mujeres que quieran participar en este cambio, nos pongamos, con profundo compromiso y mucho, mucho amor, a hacer el trabajo interior de sanar nuestra parte femenina … Y también nuestra parte masculina.

No me gustaría que todo esto se quede en la superficie. Cuando hablamos del patriarcado es muy fácil trasladar la culpa al exterior. Por ejemplo a los hombres. Pero si queremos un verdadero empoderamiento de la mujer, es hora de dejar de quejarse, de dejar de ser las víctimas y de tomar responsabilidad de todas las formas en que consciente o inconscientemente contribuimos a la realidad que criticamos. Yo creo que también se debería celebrar el Día Internacional del Hombre, para contemplar y cuestionar cuales son los retos del hombre del siglo XXI, también embarcado en un proceso de profunda transformación. Y el Día Internacional del Hombre y la Mujer, para ver como podemos crecer juntos.

Por si te apetece profundizar un poco en la complejidad de este tema, te ofrezco algunas contemplaciones. Sé extremadamente sincera, rasca un poco la superficie y seguro que te sorprenderás. 

  • ¿Cómo contribuyes al patriarcado del que te quejas?
  • ¿En que formas te objetivizas a tí o al sexo femenino en general?
  • Con otras mujeres, ¿trabajas en colaboración o te mueves en el terreno de la competitividad?
  • ¿Observas las historias de otras mujeres sin juicios o criticas a las mujeres que tienes alrededor?
  • ¿Cuáles de tus comportamientos podrías decir que son más masculinos?  ¿Y machistas?
  • ¿Si tienes hijos o hijas, cómo estás perpetuando los patrones existentes que no te gustan? ¿Cómo puedes guiarlespara ser mujeres y hombres que vivan en una sociedad en armonía?
  • ¿Tomas tiempo para cuidarte externa e internamente? ¿Dedicas tiempo a conectar con la fuente? ¿A estar en la naturaleza? ¿Dedicas tiempo a explorar los patrones personales y ancestrales de la sombra, tanto de lo femenino como de lo masculino? 

Es hora de empoderarse. Estamos de acuerdo. Y las mujeres y lo femenino se crecen en la colaboración horizontal. Esto no lo podemos hacer solas. Lo vamos a hacer en comunidad. Pero eso no es suficiente si no le dedicas tu tiempo a sanar los patrones ancestrales que llevas dentro de tí; si nos quedamos atascadas en resentimiento hacia los hombres y hacia el pasado.

En el día de hoy pido bendiciones para todas las mujeres que conscientemente se adentran en el mundo de su sombra para sanar. Que trabajan para crear un lugar de armonía interna entre su parte femenina y su parte masculina. Que celebran el resurgir de lo femenino de una forma nueva, la mujer consciente, sanadora, conectada con la fuente y escuchando la canción de la Madre Tierra. La mujer que celebra también el resurgir de lo masculino de una forma nueva.

Y también pido bendiciones para los hombres que están alzándose más allá de sus propios patrones. Los hombres que encarnan los arquetipos del guerrero que se mueve desde el corazón y es fuerte, independiente y protector de lo femenino y de la Tierra; el del rey que es soberano de su proprio ser y sostiene energéticamente el espacio para que la mujer haga su danza. 

Es mi deseo que todas las mujeres y hombres se embarquen en esta aventura de transformación de una forma consciente. Esa es la verdadera revolución que me gustaría ver en nuestra sociedad. ¡Y ya está aquí!

Anusara Yoga

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