La filosofía Tántrica está envuelta en un halo de misterio. Misterio esotérico.  El de las enseñanzas protegidas y transmitidas por iniciación al yogui con el suficiente adhikara. El misterio de la magia por las asociaciones de ciertos grupos muy minoritarios con magia negra y prácticas no muy ortodoxas. El misterio de lo erótico. Al escuchar esta palabra es casi imposible no tener asociaciones sexuales. Sin que esto parezca una crítica al movimiento Neo-Tantra, el Tantra en realidad es algo muy distinto y es de eso de lo que pretendo hablar en este artículo, enfocándome más en concreto en el conjunto de enesñanzas, representadas por varias escuelas de Tantra, que se conocen como Shivaísmo de Cachemira.

Tantra es quizá la última, cronológicamente hablando, tradición espiritual del subcontinente de la India. En cierto modo es la culminación de un proceso de miles de años de indagación e investigación de la conciencia que llega hasta nuestros días con el poder de transformar nuestras vidas como seres humanos.

La propia palabra, Tantra, tiene múltiples significados 

(para más detalle sobre todos sus significados Tantra Illuminated: The Philosophy, History, and Practice of a Timeless Tradition.  Wallis, Christopher D. Mattamayura Press).

  • Uno de sus significados es “texto” o “libro”. Más concretamente se utiliza la palabra Tantra para referirse a los textos  “revelados”, también conocidos como “ágamas”, y de este modo también al conjunto de enseñanzas que contienen. 

  • Etimológicamente, una de sus acepciones viene de las raíces tan  “expandir” y tra  “instrumento, artilugio”. Un Tantra sería un instrumento de expansión. 

Pero, ¿expansión de qué? La premisa de esta Filosofía no dualista es que todo el Universo es una manifestación de una única energía, llamémosla para entendernos lo Absoluto o Conciencia Suprema. Desde esta perspectiva, incluso la palabra yoga se re-define: no hay nada que unir, no hay nada que separar (como para el Yoga Clásico cuyo objetivo es “separar” purusha (el espíritu invariable) de prakriti (la naturaleza cambiante)). El objetivo es reconocer esa pulsación de lo Supremo en todas las cosas y sobre todo en tí mismo. Volviendo al significado de la palabra Tantra, esto implicaría la expansión de la conciencia individual para darte cuenta de que no eres otra cosa que la Consciencia Universal. 

No se trata de un conocimiento intelectual, aunque el estudio de los textos y de las enseñanzas (jnana) es de vital importancia en esta tradición. Se trata de poder tener una conciencia en cada momento de esa presencia Universal.

El conocimiento experimental (vijnana) se consigue a través de prácticas, la mayoría de ellas iniciáticas, es decir, transmitidas de maestro a estudiante cuando éste está preparado para recibirlas.

Una característica muy importante de esta vertiente del Tantra es que es una tradición no renunciatoria. Esto es un aspecto crucial en el que quiero detenerme. La mayoría de las tradiciones del yoga (al igual que la mayoría de las tradiciones espirituales y religiosas del mundo de los últimos milenios) son tradiciones de renuncia. Por alguna razón histórica, se ha dado un peso especial a la idea de que la experiencia de lo divino y la experiencia de lo terrenal son antitéticas, y de ahí el énfasis en las prácticas espirituales ascéticas. En la actualidad, hay una gran confusión en cuanto a este tema porque la mayoría de las enseñanzas y las prácticas de yoga que llegaron originariamente a Occidente vinieron de la mano de maestros de tradiciones ascéticas (Yoga Clásico, Advaita Vedanta, Buddhismo). Lo cual encaja con las ideas de la mayoría de las religiones occidentales, que ven el mundo y la vida como un lugar de pase a trascender con la muerte. Esto da lugar a ideas preconcebidas sobre los yogis y yoginis, y sobre los maestros de yoga, que es hora de que cambien. 

Lo que ha permanecido oculto durante siglos es que, en India, existe también una tradición diseñada específicamente para los no-renunciantes. Sí. Para las personas como tú y como yo, que tienen una familia, un trabajo, y que desean desempeñar su dharma en el medio de la sociedad. Esa es la tradición del Tantra. 

Mi maestro Paul Muller-Ortega explica que hay prácticas específicas para renunciantes y prácticas específicas para no renunciantes. Y sus efectos son distintos. No voy a entrar en los mecanismos de cada una de ellas, pero podríamos decir que unas trabajan energéticamente para alejarnos del mundo mientras que las otras infunden al practicante con energía y vitalidad  para poder participar de una forma más activa en el mundo. 

Esto es muy significativo. Como yoguis podemos crear un nuevo paradigma de comportamiento del ser humano. Nuestra contribución es muy importante. Pero para ello es necesario que nuestras prácticas nos lleven a estar más presentes en el mundo, no a buscar la ausencia o la negación de él. Y esa presencia debe estar iluminada por la luz interior del Ser. Las prácticas de Tantra buscan el contacto cotidiano con esta energía para empaparnos en ella y poder vivir en la Tierra como seres divinos. Es un camino hermoso e inspirador que celebra el cuerpo, la mente y el espíritu.

Te invito a explorarlo.

Sólo una advertencia: tu visión del mundo puede cambiar. 

Taller “Tantra: la gran desconocida”

Sábado 8 de junio. Yoga Durga, Villanueva de la Cañada (Madrid) 

Share This