Este año me entristece que termine el verano.

De algún modo también me gusta el otoño. Es la estación en la que nací. Pero el verano me gusta mucho más. 

Lo que está claro es que el otoño me gusta en unos sitios más que en otros. 

Es mi estación favorita en Marruecos. Cuando las playas se convierten en un regalo para los locales, después del ajetreo estival, y comienzan a  llegar las primeras olas, y con ellas los surferos. 

Era mi estación favorita cuando viví en el Midwest americano. Por fin se apaciguaba el calor húmedo asfixiante del verano, y los innumerables árboles se teñían de colores irreales. De amarillos, naranjas y rojos psicodélicos que me hacían sentir en un sueño mágico. 

Me cuesta en mi tierra. Donde el frio llega pronto.

Y este año más, porque viene cargado de las heridas y la incertidumbre de primavera. 

Pero basta de nostalgia. 

Celebremos hoy ese momento especial de equilibrio.

E  q u i l i b r i o

 

Siempre deseado.

Hablamos de equilibrio físico, equilibrio mental, equilibrio emocional, equilibrio entre esto y lo otro. Como si fuera una meta, un lugar al que llegar y en el que permanecer

La naturaleza, por un lado,  nos muestra lo efímero de ese lugar de pura igualdad de los opuestos. Dos días en todo el año. Los equinoccios. 

Por otro nos enseña la importancia de cierto equilibrio para la vida. Sin ir más lejos, el cuerpo humano utiliza gran parte de su energía para regular los valores de parámetros como la temperatura, el pH, las concentraciones en sangre de determinados compuestos.. El cuerpo está incesantemente tratando de mantenerse en un estado que en biología se llama homeostasis. Un estado de equilibrio variable, del que depende su existencia. 

El equilibrio es siempre dinámico.

El Universo funciona como un tira y afloja incesante.

A veces dulce y divertido; a veces, desafiante e intenso. 

Y algunos días, como hoy, nos recuerda que podemos tocar el lugar en el que los opuestos se hacen iguales. Y que tendremos que soltarlo.  Como los árboles comienzan teñir, y luego a soltar, sus hojas para darnos las imágenes más bellas de esta estación. Y seguir sintiendo los temblores, los titubeos, la vibración… 

C o n t e m p l a c i o n e s

¿Qué te proporciona la sensación de equilibrio en la cuerda floja de ese año?

¿Qué rituales puedes integrar en tu vida para  traer “homeostasis”?

 

Feliz Equinoccio de Otoño – Feliz Mabon

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